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lunes, 15 de agosto de 2016

LLEVO MI VIDA CON VALOR Y PLENITUD.

Mi jornada de vida es como una expedición, algunas partes predecibles y otras totalmente inesperadas. Puede que me aventure por un camino solamente para ser desviado a otra ruta.
Comienzo mi día, o mi expedición, en una conciencia fervorosa del Espíritu. Manteniéndome receptivo a Su guía, busco y encuentro bendiciones en todas mis circunstancias. Al ofrecer ayuda y reconocer el valor de los demás, me convierto en una bendición en sus vidas. En sociedad con el Espíritu, tomo decisiones valerosas. Vivo plenamente, lleno de emoción por lo que está ante mí. Mi espíritu valiente recibe con gozo cualquier variación en el camino, porque dondequiera que pueda ir, Dios va conmigo y todo está bien.

Texto devocional:
Siempre tengo presente tu misericordia, y jamás me aparto de tu verdad.—Salmo 26:3


martes, 21 de junio de 2016

APRENDO Y CREZCO EN MI VIAJE ESPIRITUAL.


VIAJE ESPIRITUAL:
Un explorador empaca sólo lo necesario. Yo también viajo ligero al dejar ir el bagaje mental y creencias que ya no me sirven. Confío en mi sabiduría interna. Tengo fe en que Dios siempre me guía hacia la expresión más elevada de mi naturaleza espiritual.
Mi viaje espiritual me provee las oportunidades que necesito para aprender y crecer. Algunos pasos en mi camino estarán rodeados de opulencia, mientras que otros puede que me hagan sentir que ando por un desierto desolado. Mientras más viajo, más vinculado me siento con Dios y con cada persona con quien me encuentro. Mi destino es un reino interno de paz, amor y compasión.

Texto devocional:
Si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén.—Juan 14:3


martes, 31 de mayo de 2016

Soy guiado y protegido divinamente adondequiera que viaje.

Viaje seguro:

Soy guiado y protegido divinamente adondequiera que viaje. Dondequiera que esté y cualquiera que sea mi próximo destino, viajo con una expectativa positiva. Disfruto de ese sentimiento de paz y seguridad profundas porque confío en el Espíritu.
Confiar en Dios no significa que ignoraré las medidas de seguridad. Por el contrario, tener la atención centrada en el Espíritu significa que me preparo debidamente para mi viaje guiado por mi sabiduría divina innata. Permanezco inmerso en la conciencia del amor omnipresente del Espíritu, de manera que si algo inesperado ocurre, reaccionaré con fe y calma en vez de con temor y ansiedad.
Dondequiera que voy, me siento totalmente seguro y a salvo, porque confío en la sabiduría y el amor de Dios en mí.

Texto devocional:
El corazón del hombre pondera su camino, pero el Señor le corrige el rumbo.—Proverbios 16:9