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martes, 27 de diciembre de 2016

EL PERDÓN ME LIBERA.

PERDONAR

Si me siento desconcertado o desvinculado, busco en mi interior para ver qué cambios puedo hacer para suscitar de nuevo la paz mental. A menudo, puedo sanar el sentido de separación al perdonar.
No puedo disfrutar de verdadera libertad a menos que perdone. Perdonar aligera mi carga y me impulsa hacia el logro de mis metas. Perdono a los demás recordando las palabras de Jesús: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Cuando veo cualquier agravio desde esta perspectiva, se me hace mucho más fácil dejar ir el resentimiento.
También me perdono por cualquier cosa que haya hecho o dejado de hacer y que causó dolor a otra persona o a mí. Si cometí un error, lo reconozco y, si es posible, hago enmiendas. El perdón me libera.

Texto devocional:
Los pecados te son perdonados.—Marcos 2:5



Fuente: Silent Unity

sábado, 26 de noviembre de 2016

AL PERDONAR, ENCUENTRO Y EXPRESO PAZ.

El aferrarme a los resentimientos me ata al dolor del pasado. Apegarme a la culpa bloquea la expresión de mi verdadera naturaleza, la cual es paz y gozo. La luz amorosa de Dios purifica mi mente y mi corazón. Al alinearme con el principio divino, una sanación emocional y profunda comienza a tener lugar. La ira y el dolor se disipan y un sentimiento de absoluta paz fluye en mí.
Mi corazón se abre para expresar plenamente paz y amor hacia los demás. Cuando permanezco con mis pensamientos centrados espiritualmente, moro en un estado de armonía con Dios. Un futuro lleno de posibilidades se abre ante mí según afirmo: Al perdonar, encuentro y expreso paz.

Texto devocional:
En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.—Efesios 4:32


viernes, 14 de octubre de 2016

PERDONAR ES MI BENDICIÓN.

Perdonar

 ___ Perdonar requiere gran fortaleza de mente y corazón. Cuando soy capaz de hacerlo, encuentro que soy yo quien recibe sus mayores beneficios, ya que perdonar es algo que hago para mí. Mantener el corazón lleno de resentimiento afecta mis pensamientos y me mantiene en un estado de infelicidad. Al no perdonar, le doy a la persona que me hirió poder sobre mi vida, permitiéndole que me robe la paz mental.
 ___ Al orar, pondero en aquello que he de dejar ir para mi propio bien. Ser benévolo fomenta mi plenitud. Cuando perdono —a otro o a mí mismo— el abatimiento que me ofuscaba se disipa repentinamente. Mi corazón se abre, suelto toda energía negativa y me siento libre.

Texto devocional:
 ___ ¿Qué es más fácil? ¿Que le diga “los pecados te son perdonados”, o que le diga “levántate y anda”?—Mateo 9:5


martes, 27 de septiembre de 2016

CUANDO PERDONO A OTRA PERSONA, ME CONVIERTO EN EL AMOR DE DIOS EN ACCIÓN


Una de las maneras más poderosas de demostrar el amor de Dios es mediante el perdón. Cuando perdono a otra persona, me convierto en el amor de Dios en acción. Aferrarme al resentimiento agota mi energía, así que no lo hago ni siquiera por un instante. Perdono rápida y diariamente. Lo interesante es que mientras más dispuesto esté a perdonar, menos necesito hacerlo. Veo a los demás en la luz de la aceptación y comprensión.
Sé que han existido momentos en los que he cometido errores. En vez de morar en el arrepentimiento, hago las paces según pueda. Luego, elijo conscientemente perdonarme a mí mismo de la misma manera que perdono a los demás. Me siento más ligero y más de acuerdo con mi propósito. Eso es gracias al poder del amor de Dios, obrando por medio de mí, como perdón.

Texto devocional:
Tampoco yo te condeno.—Juan 8:11


miércoles, 10 de agosto de 2016

ME AMO Y ME PERDONO.


El perdón es un paso importante en mi sendero espiritual. Aunque reconozco que perdonar a otros es favorable, tengo presente que perdonarme a mí es esencial para fomentar mi completitud.
Jesús nos dijo: “Que se amen unos a otros. Así como yo los he amado” (Juan 13:34). Inherente en ese amor se encuentra la habilidad de perdonar. Con mi atención enfocada en el amor sanador de Dios, el cual fluye por medio de mí, dejo ir todo pensamiento o sentimiento de falta de perdón. Al hacerlo, algo increíble sucede. El amor y la comprensión que me alivian y sanan también bendicen a otros.
El perdón aclara mi camino. Gracias al perdón soy libre para amar y ser amado.

Así que a quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. Y se lo perdono, si es que hay algo que perdonar.—2 Corintios 2:10

miércoles, 13 de julio de 2016

VEO CON OJOS DE AMOR Y SOY COMPRENSIVO, COMPASIVO E INDULGENTE.

PERDONAR


Una de las mejores cosas que puedo hacer por mi salud y bienestar es perdonar. Aferrarme a pensamientos o sentimientos negativos me hace daño a mí, no a quien me ofendió. El perdón abre el camino para que el bien fluya en mí y por medio de mí, estimulando la curación física, mental y emocional.
En la quietud de la oración, afirmo el deseo profundo de mi corazón de perdonar y ser perdonado. Estoy receptivo al amor divino, sabiendo que dicho amor sana cualquier ofensa. Cuando veo a los demás con ojos afables, me lleno de compasión y comprensión. Envío pensamientos de afecto y perdón a todos. Dejo ir todo resentimiento y permito que el amor divino guíe mis palabras y acciones. Soy compasivo porque soy una expresión de Dios.

Texto devocional:
No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados—Lucas 6:37


lunes, 27 de junio de 2016

AL PERDONAR, ENCUENTRO LIBERTAD.

PERDONAR


En mi estado natural, el amor fluye libremente de mí y hacia mí. Sin embargo, cuando guardo resentimiento, amargura u odio contra alguien, incluyéndome a mí mismo, creo una pared emocional alrededor de mi corazón. Cada vez que repito una historia que avergüenza o culpa a alguien, añado un ladrillo a esa pared. Con el tiempo, me siento prisionero en una celda de negatividad.
Al perdonar, encuentro la llave para regresar a mi estado natural de libertad. Cuando perdono, siento una gracia indescriptible. La pared alrededor de mi corazón desaparece y la luz crística que soy verdaderamente resplandece. Gracias al perdón, reclamo plenamente mi estado natural de amor, gratitud, paz y gozo.

Texto devocional:
En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.—Efesios 4:32


viernes, 8 de abril de 2016

AL PERDONAR, MI CORAZÓN RESPONDE Y ENCUENTRO PAZ.

Perdonar:


Perdonar puede ser una de las experiencias más liberadoras que podemos tener. Sin embargo, también puede ser difícil. Una acción o una palabra hiriente puede hacerme sentir físicamente enfermo y emocionalmente agotado.
En tales momentos, puedo ir a mi interior y encontrar que el amor perdonador está listo para apoyarme. En un momento de oración, dirijo mis pensamientos a la persona que necesito perdonar y visualizo que el amor de Dios nos abraza. Oro para que la comprensión y la paz se establezcan. Todos estamos creciendo espiritualmente para expresar a plenitud el amor de Dios, y cada oportunidad de dar un paso adelante es una oportunidad bendita.

Texto devocional:
De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!—2 Corintios 5:17


jueves, 3 de marzo de 2016

AL PERDONAR, ESTOY RECEPTIVO A LA PAZ Y EL GOZO DE DIOS.


Perdonar
AL PERDONAR, ESTOY RECEPTIVO A LA PAZ Y EL GOZO DE DIOS.
No sé por qué a veces el perdón parece tan difícil. Una persona dijo o hizo algo que me hirió y puede que yo haya estado guardando resentimiento y rencor por días, semanas o hasta años. Quizás me pregunte si esa persona merece mi perdón.
Mas una mejor pregunta sería: ¿Merezco aferrarme al dolor del resentimiento y el rencor? En Verdad, sé que aferrarme a ellos sólo alimenta mi sentido de injusticia y me roba la paz y el gozo. Jesús nos enseñó a perdonar una y otra vez. El perdón es una expresión del amor de Dios.
Así que hoy tomo una decisión nueva. Visualizo que los demás ya no están atados por mi resentimiento. Los perdono. Al liberarlos, yo mismo soy liberado. Estoy abierto y receptivo a la paz y el gozo de Dios.

Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará.—Mateo 6:14