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sábado, 10 de diciembre de 2016

ABRO MI MENTE Y PERMITO QUE EL BIEN DE DIOS SE VIERTA EN MI VIDA.

La técnica de la visualización, crear una imagen mental positiva de algo, me recuerda que Dios obra activamente en mi vida. Cuando deseo dejar ir algo, visualizo que tengo en mi mano un objeto y que luego lo suelto suavemente. A medida que el objeto desaparece, mi mano queda vacía y abierta para recibir algo nuevo y bueno.
¿Existen pensamientos de limitación que bloquean mi camino? Si ése es el caso, los identifico y luego los suelto. Dejo ir la necesidad de preocuparme. Permito que ideas nuevas, saludables y productivas tomen forma en mi vida.
Al dejar ir esos pensamientos que no fomentan mi mayor bien, hago espacio para recibir el bien sorprendente y abundante que Dios ha preparado para mí.

Texto devocional:
Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá.—Mateo 7:7



Fuente: Silent Unity

viernes, 25 de noviembre de 2016

DEJO IR Y ABRO MI CORAZÓN A LA BONDAD DE DIOS.

Dejar ir

 ___ Cuando dejo ir y dejo a Dios actuar, establezco un nuevo comienzo. Si me cuesta salir de mi zona de confort, oro para avivar mi confianza en Dios y en mí.

 ___ Libero todo aquello que pueda evitar que experimente una nueva vida de gozo y satisfacción. Mientras más dispuesto esté a dejar ir, mayor capacidad tendré para amar. Este día me ofrece una oportunidad bendecida para que el amor de Dios fluya por medio de mí. ¡Estoy listo y preparado para recibir bendiciones abundantes!

 ___ Suelto todo temor, permitiendo que el amor divino se lleve cada preocupación. Visualizo que mis cargas son eliminadas. Hago espacio para experimentar una vida más serena, satisfactoria y gozosa. ¡Dejo ir y confío plenamente en Dios!

Texto devocional:
Amados, ahora somos hijos de Dios.—1 Juan 3:2


martes, 11 de octubre de 2016

DEJO IR Y LES DOY LA BIENVENIDA A LAS BENDICIONES DE DIOS.

 ___ La última vez que recibí una sorpresa maravillosa o un resultado que excedió mis expectativas, ¿cuándo fue? ¿Cómo sucedió esto sin yo haberlo planificado? Ocurrió gracias a la actividad de Dios.
 ___ A veces puede que necesite un recordatorio para hacer a un lado mi voluntad personal y permitir que las bendiciones lleguen a mí. Cuando dejo ir la necesidad de estar a cargo, expando mi capacidad de recibir. Al dejar ir y aquietar mis pensamientos, mi mente goza de una receptividad apacible. Qué regalo tan refrescante —el estar simplemente en la Presencia. En este estado de paz, estoy receptivo a la guía, a las oraciones contestadas, a bendiciones más allá de lo que pueda imaginar. Dejo ir y doy la bienvenida a las bendiciones de Dios.

Texto devocional:
Lleven mi yugo sobre ustedes, … porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana.—Mateo 11:29-30


miércoles, 14 de septiembre de 2016

DESCANSO EN LA SEGURIDAD DE QUE DIOS Y YO SOMOS UNO.

Dejar ir:


La Verdad espiritual me asegura que nunca estoy separado de Dios. Sin embargo, puede que las emociones humanas hagan que me sienta perdido. Si me siento desconectado, tal vez sea tiempo de dejar ir y dejar a Dios actuar.
Para realinear mi mente con la Verdad, recuerdo respirar profundamente y, al exhalar, soltar toda aquella creencia que me haga sentir separado de la vida divina en mí. Según continúo respirando profundamente, suscito mi estado natural de paz y bienestar.
El Espíritu divino está en el aire que respiro; es la sabiduría que me insta a actuar; es el amor que nunca me falla. Al disipar las ideas de la carencia o insuficiencia, permito que Dios llene, sustente y prospere cada área de mi vida.

Texto devocional:
Pero cuando alguien se une al Señor, se hace espiritualmente uno con él.—1 Corintios 6:17


martes, 19 de julio de 2016

DEJO IR Y PERMITO QUE DIOS SEA DIOS EN MI VIDA.

Dejar ir


Los jardines prosperan cuando quitamos las malas hierbas y hacemos espacio para que las flores y los vegetales crezcan. Lo mismo es cierto respecto a mí: cuando arranco las “malas hierbas” de la negatividad y la preocupación, aclaro el camino para que mis bendiciones surjan.
Dejo ir. ¿Estoy aferrado a aquello que no beneficia mi vida? De ser así, determino dejar ir todo pensamiento o hábito negativo para permitir que Dios llene mi mente con la maravilla y la visión de las posibilidades ante mí.
Dejo que Dios actúe. Dejar ir el pasado abre el camino para que un nuevo gozo llene mi vida. Al soltar lo que ya no es importante, hago espacio para mayores bendiciones. ¡Dejo ir y permito que Dios sea Dios en mi vida, hoy y siempre!

Texto devocional:
La semilla sembrada en buena tierra es el que oye la palabra y la entiende, y da fruto.—Mateo 13:23


sábado, 11 de junio de 2016

LIBERO EL TEMOR Y PERMITO QUE LAS BENDICIONES DE DIOS FLUYAN HACIA MÍ.

Dejar ir

Cuando deseo hacer espacio, reviso mi ropa y mis pertenencias y me deshago de cualquier objeto que ya no me guste o use. Dejar ir cosas puede ser difícil, pero me ayuda a crear espacio.
Del mismo modo, regularmente hago inventario de mis pensamientos, acciones y compromisos. Ellos han de tener propósitos específicos en mi vida y, si no apoyan mi mayor bien, los dejo ir. Paso tiempo en meditación para fortalecer mi poder de discernimiento y saber lo que debo liberar. Hago espacio para nuevas comprensiones y experiencias que invitan al bien de Dios en mi vida. Dejo ir lo que me retrasa y estoy receptivo a futuras bendiciones.

Texto devocional:
Ya no se acuerden de las cosas pasadas; no hagan memoria de las cosas antiguas. Fíjense en que yo hago algo nuevo, que pronto saldrá a la luz. ¿Acaso no lo saben?—Isaías 43:18-19


domingo, 22 de mayo de 2016

DEJO IR Y DEJO QUE DIOS SEA DIOS EN MI VIDA Y EN LAS VIDAS DE MIS SERES QUERIDOS.


Dejar ir
Observar a un hijo montarse en el autobús escolar, empezar una nueva carrera o comenzar su propia familia hace que los padres aprendan a dejar ir. Los padres se sienten orgullosos por cada paso en el crecimiento de sus hijos hacia la independencia, sin embargo, puede que encuentren difícil dejar ir el control.
Bien sea hijo, padre o madre, cónyuge o amigo, cada uno tiene su camino que seguir, y confío en Dios para que los guíe en el sendero que han de tomar. Asido a mi fe en Dios, dejo ir la necesidad de estar en control. Confío en que Dios les muestra —y me muestra a mí— una visión mucho mayor a la que yo pudiera imaginar. Al dejar ir y dejar a Dios actuar, permito que mis seres queridos alcancen su potencial.

Texto devocional:
¡Soy como un verde olivo en la casa de Dios, y en su misericordia confío ahora y siempre!—Salmo 52:8


martes, 5 de abril de 2016

AL DEJAR IR, PERMITO QUE DIOS SE EXPRESE DE MANERA ÚNICA

Dejar ir

Cada persona que encuentro es una expresión única del Espíritu infinito. Aunque pueda reconocer esto intelectualmente, tal vez no siempre me comporte como si fuera verdad. Quizá esté convencido de que sé lo que es mejor para un ser querido y me esfuerce por hacer que una persona cambie.
En tales casos, respiro profundamente y recuerdo que Dios está presente en cada persona y situación. Al confiar en esta Verdad, desisto de mis esfuerzos de controlar o cambiar a otros. Honro la divinidad en cada persona poniendo mi fe en su inteligencia y sabiduría espirituales innatas.
Al recordar que el Espíritu morador está siempre presente y a cargo de todo, descanso y permito que cada persona sea ella misma.

Texto devocional:
El Señor dirige los pasos del hombre.—Proverbios 20:24


sábado, 19 de marzo de 2016

DEJO IR Y VIVO EN EL FLUIR DEL BIEN DE DIOS

Dejar ir
DEJO IR Y VIVO EN EL FLUIR DEL BIEN DE DIOS:
Cuando los perros juegan con una pelota, a menudo desean repetir el gozo de correr detrás de ella una y otra vez. Algunos perros se aferran a la pelota, sin comprender que para seguir jugando tienen que soltarla. Cuando deseo mantener una experiencia, tal vez me apegue tanto a ella que obstaculice recibir lo que deseo.
Dejar ir lo que deseo es la manera de recibirlo. Al dejar ir, se lo entrego al Espíritu y confío en que el resultado deseado o algo mejor vendrán a mí. El aferrarme detiene la ley de circulación, el ciclo de dar y recibir.
Dejar ir y dejar a Dios actuar demuestra confianza en la sincronía divina, el orden perfecto y la prosperidad. No aferrarme le ofrece al Espíritu divino la oportunidad de obrar.

Texto devocional:
El rey ordenó que le abrieran la cárcel; el señor que gobierna los pueblos lo liberó.—Salmo 105:20