Estudios científicos muestran que una actitud de gratitud en la vida produce un nivel más alto de felicidad. Con este pensamiento en mente, reflexiono acerca de las personas, las experiencias y los lugares por los que siento gratitud.
Doy gracias a Dios por las innumerables bendiciones que este mundo y sus habitantes proveen. Hago una pausa y busco a mi alrededor, y en mi corazón, todo aquello que me hace sentir bendecido y expreso gratitud por ello.
Comparto libremente con otros mi agradecimiento sincero, y veo cómo sus rostros se iluminan. Mi gozo es contagioso y atraigo a personas que también se sienten agradecidas por los regalos infinitos de la vida.
Texto devocional:
Que el mensaje de Cristo permanezca siempre en ustedes con todas sus riquezas. … Con corazón agradecido canten a Dios salmos.—Colosenses 3:16